Aquells episodis en que tothom parlava del temps que feia.





dimecres, 12 d’octubre de 2011

Setembre de 1862. La inundació devastadora. (II)

Ja hem vist a la primera part que un seguit de tempestes, algunes violentes, van saturar el terra de manera que aquest gairebé no absorbia l'aigua que queia. Quan encara es portaven a terme els treballs de neteja de les rieres i dels fossars a causa de les tempestes de les primeres setmanes de Setembre va arribar el diluvi: "Desde las nueve de la noche anterior hasta las once de esta mañana ha estado diluviando a intervalos, y gracias que á altas horas de la noche los intervalos han sido de regular duración. Las calles Condal, plaza de Santa Ana, Riera del Pino, etc, han sido las primeras en inundarse, por el desbordamiento de la Riera den Malla; más tarde ha salido de su cauce el Bogatell y ha inundado las calles Tantarantana, Bora del Rech, Princesa y demás inmediatas a Sta. Maria del Mar.

Al entrar nuestro número en máquina se ha serenado el cielo y los vecinos sobresaltados aún por el aguacero, salen a contemplar las desgracias ocasionadas por el agua, que han sido mucho mayores que las de los dos últimos aguaceros.

La riera den Malla ha roto su dique junto a la estación de Martorell, y penetrando por su tinglado ha entrado por la Rambla, unidas sus aguas con parte de las de la riera inmediata que, cambiando su cauce, se había abierto paso por los antiguos fosos y formaba una espantosa que ha arrastrado la mesa de bebidas de junto á Canaletas, las de frutas del mercado de san José y destrozando por completo un gran trozo de la Rambla de Estudios." Diario de Barcelona. Dilluns, 15.09.1862. Pàg. 8265. Ed. Tarda.

La riera d'en Malla, que rebia el nom d'una gran finca situada a la part més alta de l'actual Rambla de Catalunya, baixava des del nord de Gràcia fins la Rambla de Catalunya i Rambles.

La estació de Martorell que anomena el periodista, en una imatge de 1858, es trobava en el que avui seria la plaça de Catalunya, carrer de Bergara i la Ronda de la Universitat, Tot i que aquí encara no existia el magne edifici de la Universitat.

L'article, escrit pocs moments després del diluvi i quan encara no es coneix veritablement l'abast dels danys, segueix describint una ciutat devastada: "Las aguas han inundado las tiendas de esta última Rambla, por manera que las familias que ocupan los bajos del seminario Conciliar han tenido que refugiarse á las habitaciones altas del mismo. A la una y media de la tarde continuaban aun inundándose las calles de Tallers, Buensuceso, Cármen é inmediatas, pues á pesar de haber cesado la lluvia, la corriente era aun estraordinaria. Toda la parte de la Rambla inmediata á dichas calles está llena de piedras, maderos, vigas, pitas, carretones, etc, que el agua ha traido de afuera.

Antes de abrir dicho boquete rompió su dique la mencionada riera junto al paseo de Gracia, ocasionando según parece por haber obstruido el paso del puente muchas colosales pitas, un carro que allí quedó hecho añicos dp de salvado el conductor y la caballería, y el empuje de la corriente desbarató ambos puentes, dejando incomunicada esta capital con la inmediata villa de Gracia. El agua se estendió por el citado paseo, que está del todo intransitable por las muchas piedras y corpulentas ramas que habían destrozado el firme, entrando por la ex puerta del Angel y calle de Condal, pz. De Sta. Ana, etc.

Para precaverse los barrios de Junqueras de la mucha agua que entraba por la puerta del mismo nombre, hicieron una especie de parapeto, y aquella buscó salida por los antiguos fosos, inundando por completo las construcciones que se estaban haciendo en ellos.

Algo más abajo del punto donde la mencionada riera den Malla uniendo sus aguas con las procedentes del camino de Horta toma el nombre de Bogatell, rompió este su dique y dirigiéndose las aguas por el campo de Marte y paseo de San Juan, han inundado las calles de la Princesa y demás que hemos dicho hasta tres y cuatro palmos del nivel de la calle, y mayor hubiera sido el trastorno, si no se hubiese dado salida al mencionado Bogatell, abriendo su dique junto á la estación de Zaragoza, cuyas aguas han inundado todos aquellos maizales, interceptando la via de Granollers, hasta volver a encontrar su natural desague al mar.

Hasta al presente solo tenemos noticia de una persona ahogada en una tienda de la Rambla de San José y una criatura, según dicen, en las inmediaciones del Borne. En medio de los gravísimos apuros en que se encontraba la gente, debemos hacer mencion de los servicios prestados por la Guardia Civil, que inmediatamente se presentó en los puntos donde había más apuros, logrando un guardia y varios paisanos salvar, en el llano de Boquería, á un hombre y una mujer que el agua les arrastraba. A medida que adquiramos más noticiaslas comunicaremos a nuestros lectores.

Al entrar en prensa nuestro número no ha llegado aun el correo de Madrid, pues todas las vias férreas se hallan interceptadas." DB. Dilluns, 15.09.1862. Pàg. 8265. Ed. Tarda.

Gravat publicat en una revista.

Al dia següent, amb una major perspectiva de tot el que ha succeït, les cròniques intenten explicar amb cura que és el que ha passat i on ha passat. El que ja queda clar és que l'esdeveniment és històric: "La catástrofe que el agua ocasionó ayer en Barcelona no tiene ejemplo en los anales de la Ciudad Condal. Las pérdidas materiales, según nos ha manifestado una persona competente, se calculan en unos siete millones de reales y los sustos, trastornos y malos ratos no pueden calcularse. Ampliaremos un poco las noticias que con la precipitación consiguiente dimos ayer tarde.

La única parte de la población que se salvó de la inundación fue el recinto de la ciudad romana y parte de los barrios de San Pedro, San Sebastián y Platería; las demás calles estaban convertidas en caudalosos ríos, cuyas aguas tenían, á lo menos, una vara de elevación. La calle de Fernando VII estaba inundada hasta la iglesia de la Trinidad y pasaba tanta agua por la Riera del Pino, que penetró en el templo del mismo nombre hasta subir el segundo escalón del presbiterio. Los reverendos sacerdotes que la veían crecer extraordinariamente, terminada la misa conventual, comenzaron la rogativa que la Iglesia tiene para estos casos.

Mientras la riera den Malla inundaba esta parte de la ciudad y parte del arrabal por la ex puerta de San Antonio, entraba de fuera una gran mole de agua, por manera que en el Padró hay aun gruesas pitas. Pero donde parecía que el agua había de llevárselo todo, fue en la plaza de la Igualdad, frente a la iglesia de San Agustín, en cuyo paraje se reunía toda la que por las calles de Jerusalen y Corralet venía de las del Carmen, Buensuceso y Tallers, á la cual se unía la gran parte de la de la Rambla. En la parte opuesta sucedía lo propio frente á la fuente de la Boquería. Si bien todos los vecinos del gran número de calles inundadas se vieron en gravísimos apuros, los de los mencionados puntos tuvieron un susto de consideración.

El subterraneo del Liceo está lleno todavía hasta el nivel de la calle, y el restaurant del café Cuyás tenía al anochecer cuatro ó cinco palmos de agua.

La fuerza de esta era tal que en la Rambla arrancó gran parte del asfalto de las aceras, y doblandolo cual si fuera de cartón, se lo fue llevando dejando fragmentos acá y acullá. Lo mismo ha sucedido en otras calles. En los antiguos Estudios la corriente que pasaba por la Rambla ha dejado descubiertos los cimientos del antiguo cuartel de Artillería, que antes fue Universidad, y los conductos de plomo de las cañerías de las casa particulares.

Por la tarde el aspecto que presentaba la ciudad daba verdaderamente lástima. Las calles inundadas estaban cubiertas de una espesa capa de lodo, las losas de los empedrados estaban en gran parte levantadas para dejar abiertas las cloacas, las tiendas desmanteladas, ingeniándose de mil maneras los vecinos para sacar la mucho agua que tenían en los sótanos, por manera que nunca habíamos visto trabajar á la vez tantas bombas de tan diversos tamaños y construcciones. Hasta una hora bastante adelantada de la tarde no pudieron regularizar su servicio los coches de Central barcelonesa, pues muchas calles estaban obstruidas. No se hablaba sino de la catástrofe, y no podía menos que ser así, cuando al estraordinario movimiento comercial é industrial de esta ciudad había sustituido el mutuo ausilio y la común lamentación de los estragos ocasionados por el agua, y nadie se cuidaba de comprar ni de vender." Diari de Barcelona. Dimarts, 16.09.1862. Pàg. 8274. Ed. Matí.

Aquí podem veure, en una monografia de 1945, com devia ser la Rambla durant la època medieval, una riera que calia travessar amb ponts. És evident que aquest 1862 no era la primera vegada que veia córrer aigua per la Rambla.

L'article, molt llarg, segueix parlant de diferents auxilis de persones, fets que denomina de heroics per part de veïns i autoritats, i també de l'ajut que els militars van donar a la ciutat distribuint-se per ajudar als treballs de reparació dels carrers.

Els danys als altres municipis del pla també pateixen desperfectes. Gràcia, la Bonanova, el Putxet, Sarrià...: "Como las aguas se han llevado una parte de la carretera de Sarrià, en las inmediaciones del puente del ferro-carril, los ómnibus hasta ese punto han tenido que suspender sus viajes. El ferro-carril que se está construyendo para aquel pueblo también ha sufrido de manera notable."

El Vallès, i especialment Cerdanyola i Montcada, tenen desperfectes provocats pels rius Sec i Ripoll, afluents del Besòs: "Los desperfectos que ha habido en la vía de Zaragoza son solo en los kilómetros 9, 11 y 14, comprendidos en la sección de esta capital á Serdañola; desde este punto hasta Zaragoza no ocurrió novedad."

Per acabar el dia i amb tothom treballant per arreglar els danys, torna a ploure: "Al anochecer, mientras todo el mundo se preparaba poniendo obstáculos en las puertas de sus casas para un nuevo chubasco, según amenazaba la encapotada admósfera, descargó sobre esta capital y sus alrededores una fuerte tempestad de agua con rayos y truenos , que por fortuna duró poco rato; sin embargo contribuyó á quitar parte del fino lodo que cubría el empedrado de muchas calles. En algunas tiendas levantaban paredes de tres y cuatro palmos, á fin de lograr que dado caso de una nueva inundación quedasen á salvo los intereses de sus dueños.

La última lluvia no sabemos haya causado ninguna desgracia. Respecto a las víctimas del aguacero de la mañana, nada podemos decir, porque nada de cierto se sabe, escepto el sugeto que pereció ahogado en la Rambla de San José: únicamente encargarnos que se acojan con cierta prevención las abultadas noticias que corren. En las aguas del puerto se han recogido melones y otras frutas, pollos, panes, etc, que la corriente ha arrastrado á dicho punto.

No fue solo en esta capital donde el agua hizo estragos. El Llobregat salióse ayer mañana de madre y se estendió por el llano llamado de la marina, por manera que la farola que hay á la desembocadura del rio parecía una isla en medio del mar." DB. Dimarts, 16.09.1862. Pàg. 8274. Ed. Matí.

Les aigües residuals de la inundació van romandre sies i dies als fossars de les muralles, el qual va ser focus de malalties infeccioses.

Les dades meteorològiques que el mateix diari publica en primera pàgina són les següents:

Dia 14 a les 10 de la nit......17º.Cobert. Plou
Dia 15 a les 7 del matí.......15,4º. Cobert. Ha plogut
Dia 15 a les 2 de la tarda.....18,5º. Nuvolós. Xàfec de 9 a 10 ½ del matí.
Pluja en 24 hores............. 108 mm

La feina d'extracció d'aigua, arranjament de carrers, camins i línies de ferrocarril seguirà uns quants dies de forma inevitable: "Esta mañana se estaba aun trabajando asiduamente en sacar agua de las casas inundadas, y será regular que dure algunos días más, por cuanto no todos los vecinos que desean bombas han podido lograrlas, y son muchos los que esperan turno para cuando hayan terminado los primeros. La parte de Rambla comprendida entre la avenida Isabel II y la plaza de San José está aún intransitable en varios puntos. En las iglesias de Belen, Jerusalen y del Hospital no han podido aun celebrarse los oficios divinos, por cuanto después de estraida el agua se hallan sus pavimentos cubiertos de una capa de barro, que esta mañana se estaba quitando.

(...)En la riera den Malla hay otra brigada que está profundizando el cauce. Para atravesar el paseo de Gracia se ha establecido una especie de palanca provisional, mientras algunos trabajadores se ocupan en arreglar la parte de dicho paseo convertido en álveo de rio."
Diari de Barcelona. Dimarts, 16.09.1862. Pàg. 8293. Ed. Tarda.

Taula amb els dies que va caure precipitació a Barcelona, la majoria dels dies amb tempesta i fins i tot calamarsa. L'observatori es trobava a la Universitat de Barcelona, encara al carrer del Carme.

Si la dita diu que al nostre país ens recordem de Santa Bàrbara quan trona, queda ben palès en aquest article escrit tres dies més tard de la inundació i on ens parla també de una ciutat on encara no hi ha aigua corrent a les cases i a la que un seguit de tempestes d'estiu poden fer aparèixer malalties eradicades actualment llevat dels països del Tercer Mon: "Las fuentes continuaban ayer manando el agua bastante turbia, cosa rara en esta capital donde siempre, aun cuando llueva mucho, solemos beberla muy cristalina.

Se nos ha dicho que el acuerdo tomado por las autoridades ha sido el siguiente: dar mayor cauce a la riera de Malla y al Bogatell, operación que tiempo hace podría estar hecha, limpiar todas las cloacas de Barcelona, y construir grandes acequias que recogiendo las aguas de las vertientes de las afueras imposibiliten la inundación de la ciudad. Si bien todo esto es urgentísimo, no lo es menos el procurar el pronto desague de las aguas estancadas en los fosos de la antigua fortificación, para que no tengamos que lamentar después las enfermedades propias de los terrenos pantanosos.

La tempestad que anoche descargó sobre esta capital fue acompañada de un fuerte pedrisco en la villa del Vendrell, cuyas piedras, del tamaño de pequeñas nueces, rompieron muchos cristales de la población. Felizmente había ya terminado la vendimia, y por esto no hay que lamentar la pérdida de la cosecha del vino." DB. Dimecres, 17.09.1862. Pàg. 8302. Ed. Matí.

La pressió exercida sobre l'ajuntament fa que es prenguin mesures de forma ràpida per adequar un Eixample encara buit per noves situacions de aiguats intensos que, abans i ara, acostumen a visitar-nos a finals d'estiu. Tornaré a recordar el refrany de Setembre, o seca les fonts o s'emporta els ponts. Quatre dies després de la tempesta s'exposen al Diari de Barcelona aquestes mesures:

1.Apertura de un gran cauce de desagüe a lo largo del boulevard proyectado por el ayuntamiento, y que pende de la aprobación del gobierno.
2.Apertura del canal de desagüe proyectado por el señor Cerdà, dando sin embargo 30 metros más de amplitud á la via.
3.Apertura de un cauce descubierto en lugar de alcantarilla en la misma via trazada por el señor Cerdà, prescindiendo, si se quiere, de la mayor anchura á que se refiere la anterior proposición. DB. Divendres, 19.09.1862. Pàg. 8387. Ed. Tarda.

Diversos projectes de col·lectors i desviaments de la riera d'en Malla. Un gravat i un record escrit, demanant pietat a Santa Bàrbara, relacionen aquests projectes directament amb la inundació que va devastar Barcelona el 14 de setembre de 1862.

Tot i la pressa de l'ajuntament a prendre decisions, molta gent creu que ja es va tard i que gran part de les desgràcies es podien haver evitat. Al Diari de Barcelona es pot llegir un article molt crític anomenat Lamentos estériles, en el que diu que el que havia passat a Barcelona ja es veia venir.

Diverses inundacions han convertit la ciutat en un fangar: "...Barcelona sucio, intransitable, privado hasta de los oficios divinos en algunas parroquias, Barcelona convertido en lodazal como el villorrio más miserable de la nación más atrasada en cultura..."

Segueix dient: "...en Barcelona se vivía en lamentable imprevisión, en inesplicable descuido..." i que Barcelona ha perdut el seu rang de primera ciutat d’Espanya i que perilla no sigui la darrera.

El que ha passat: "...lo predijeron todas las personas de sentido común desde el derribo de las murallas y obstrucción de los fosos..."

I explica les posibles causes: "Varias causas venían preparando, y hacían inevitables en un periodo más o menos largo, las inundaciones que hemos sufrido: la falta de bosqueen las colinas que cierran á Barcelona, en un semicírculo de pendientes rápidas; la desaparición de notables espacios de terreno, que antes absorbían las aguas pluviales, con motivo del aumento de edificios en los alrededores de la ciudad; la casi desaparición de los cauces de los arroyos, abandonados á la acción del tiempo y del egoismo individual; las modificaciones que impusieron á las antiguas corrientes de las aguas los nuevos caminos y las vías férreas, etc.
A medida que aumentaban esas contingencias del desborde de las aguas contra la ciudad, disminuían sus defensas con el ya mencionado derribo de las murallas y la obstrucción de sus fosos, defensas que no podían ser suplidas por nuestras irracionales, por no decir inútiles, cloacas." DB. Dijous, 18.09.1862. Pàg. 8336. Ed. Matí.

I propasa un sèrie de solucions per evitar que torni a passar una desgràcia d’aquesta categoria. La carta la signa el peridista Joan Mañe i Flaquer.

En un to més irònic, però força punyent, el setmanari El pájaro azul fa honor a la seva forma de fer periodisme: Almacén de verdades picantes como guindillas.

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